
Durante el día usas energía solar. De noche, la de tu compañía eléctrica. Siempre estás conectado a la red.
Si no estás en casa, la energía sobrante se inyecta a la red. Por ley, la compañía debe pagarte por ella. Así, lo que entregas se resta de lo que consumes. Resultado: boleta $0.
Produces menos, sí. Pero en verano generas excedentes que se acumulan como saldo. Ese “chanchito solar” cubre lo que falte en los meses fríos.